PSICODELIA 666

El 15 DE JUNIO DE 1968 la premiere en Hollywood del film de Roman Polanski "El bebé de ROSEMARY" contó con la presencia de numerosas figuras del mundo del arte y del espectáculo. Entre ellas algunas tan peculiares como Michael Aquino, futuro fundador del templo del set y Antón Szandor LaVey, el papa negro de San Francisco acompañado por su cohorte de satánicos seguidores.
No se trataba, desde luego, de una casualidad, ni de un simple efecto teatral (aunque algo de eso había).
El hecho es que La Vey había colaborado en el rodaje de la película como consejero y supervisor de todo lo concerniente a las ceremonias y a la simbología esotérica del film.
Apareciendo, incluso, brevemente en la pesadillesca escena en la que Mia Farrow es poseída por Satán, para traer, así, su hijo al mundo.

El bebé de Rosemary llegaba en un momento en el que las semillas de toda clase de misticismos, ocultismos y esoterismos florecían, no sólo en Hollywood, sino en el mundo entero. Saliendo de los oscuros rincones en los que permanecían enterradas para celebrar, públicamente, la llegada de la era de Acuario.
Hacia Finales de los años 60 el mundo de la cultura y el espectáculo era un hervidero filosófico y religioso. De una parte, la revolución de las drogas, con el psicodélico LSD en vanguardia, prometía la llegada de paraísos artificiales que expandirían la mente y el espíritu hasta las últimas fronteras del espacio interior. De otra el resurgir del orientalismo y la llegada de los hippies vivía un resplandor comparable al que conociera ya en las décadas de los 20 a los 40 con sus antecesores los beatniks.
Finalmente, la magia, la brujería, el vudú y el satanismo habían decidido salir también a la luz pública amparándose en los aires de libertad de la época como una orgiástica celebración de la llegada de la nueva era y la caída de las viejas religiones occidentales. Las sectas y las iglesias más heterodoxas surgían como hongos alucinógenos ante los ojos de los honestos y sorprendidos ciudadanos asaltados por una ola libertaria de anarquía, maoísmo, drogas, sexo libre y neopaganismo.
Antón La Vey con su "Iglesia de Satán" y la británica Sybil Ieek con su WICCA o Vieja Religión. La atractiva bruja que pronto extendería su paganismo neocéltico, tipicamente británico, por los Estados Unidos, acusaba a La Vey de ser poco menos que un bufón de las grandes estrellas, un mago de Hollywood, además de condenar la filosofía satánica y sus tendencias narcisistas y amorales. Por su lado, el Papa Negro ironizaba sobre la bruja inglesa, a la que consideraba, públicamente, una cursi dama de sociedad aficionada a los hechizos y los aquelarres a la hora del té. A su vez los luciferinos, entre ellos Kenneth Anger, escritor y director de cine, se despegaban de ambos bandos, para afirmar que ellos eran los verdaderos portadores y depositarios de la tradición pagana, herederos del gran mago Aleister Crowley. Mientras, "El bebé de Rosemary" se estrenó finalmente con un éxito casi inesperado. Para los propios creadores del film, la tragedia estalla sobre la cabeza de Polansky; el descreído director, obsesionado por el mal y la muerte, es convertido, en la imaginación de muchos, en víctima de su propia simpatía por el diablo.

La medianoche del 8 de agosto de 1969, en su casa de Cielo Drive, la esposa de Polansky, la hermosa Sharon Tate, embarazada de varios meses, Sus amigos Abigail Folger, Wojtek Frykowsky, Jay Sebring y el joven Stephen Parent, eran brutalmente asesinados por los seguidores de un nuevo mesías diabólico, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de la leyenda negra del Holliwood más sangriento y morboso: Charles Manson.
La maldición del Bebé de Rosemary todavía alcanzaría décadas después a John Lennon, cuando cayera abatido a tiros delante de la puerta del neoyorquino edificio de apartamentos Dakota, donde se filmó el film de Polanski. A partir de los grotescos y terribles sucesos de aquel verano de 1969 ya no era, pese al gurú Maharashi y sus meditaciones, ningún verano de amor.

De más está referirnos al archiconocido y sangriento relato de los crímenes cometidos en el 10050 Cielo Drive y sus posteriores consecuencias.
Aunque hay algunas oscuras conexiones entre los protagonistas de éste hecho dignas de destacar.
Manson era amigo de Dennis Wilson, líder de los ascendentes Beach Boys, de Terry Melcher, productor e hijo de la mismísima Doris Day; y de John Phillips, del grupo The Mammas & the Pappas, quien a su vez era amigo de Polansky.
Susan Atkins, miembro del clan alias Sexie Sadie, había sido bailarina para Antón La Vey en uno de sus espectáculos musicales nocturnos; entre los miembros de la familia se encontraban también D. D. Lansbury, hija de la actriz Angela Lansbury, y Bobby Beausoleil, amigo y asociado del escritor esoterista y director de cine underground Kenneth Anger.
No podemos dejar de lado a Los Beatles, los inspiradores del ya infame Helter Skelter de Manson, con su ruidoso y sicodélico Album Blanco que incluía temas como "Revolution number nine", una cacofonía nihilista que, según algunos, oída a la inversa (rasgo tipicamente satánico) llevaba grabados mensajes de muerte.

Decía Roman Polansky (posteriormente a la muerte de su esposa):
"Con anterioridad a los asesinatos, jamás había considerado a los hippies unos seress potencialmente peligrosos. Me parecían, por el contrario, un interesante fenómeno social... que había influido en todos nosotros y en nuestra visión de la vida. Su movimiento era para mí una ulterior prueba de la riqueza norteamericana. Estaba claro que había subestimado los peligros que encerraba el estilo de vida de los hippies, por quienes Sharon y yo sentíamos cierta admiración, viendo en ellos tan sólo una ausencia de hipocresía e inhibiciones. "Quiero una esposa hippie" recuerdo haberle dicho a Sharon en cierta ocasión. No imaginaba que ella iba a perder la vida precisamente a causa de una obscena perversión de los valores hippies".

Era el fin de una época, el fin de un modo de ver, o querer ver la vida. La revolución de las flores había acabado con un baño de sangre.
Fue en 1967, en pleno verano del amor y en pleno San Francisco, cuando Kenneth Anger conoció a Bobby Beausoleil, un incipiente talento de la escena musical sicodélica de finales de los ´60 y el asesino convicto del músico Gary Hinman, junto a miembros de la familia Manson. Ambos compartían el hecho de haber sido niños prodigio en Hollywood. Aunque Anger, a su manera, era toda una figura de culto en el mundo del cine independiente, un precursor del movimiento underground. Anger se sentía fascinado, desde su adolescencia, por la figura mítica del mago inglés Aleister Crowley.
Éste pasó por Hollywood, en época tan temprana como 1916, quedando negativamente impresionado por lo que le parecieron un "puñado de cocainómanos y maniáticos sexuales". Según algunos Crowley dejaría su impronta esotérica en California, introduciendo la famosa Oto y su propio concepto de la magia: Magik. Un concepto expresado, principalmente, en su trabajo esotérico: "Libro de la ley" cuyo famoso dogma central "Haz lo que quieras será la única ley" se convertiría en los ´60 en uno de los lemas de la contracultura y el movimiento underground.
Anger había dirigido su primer film directamente inspirado en las ideas de Crowley en 1954; "The inauguration of the pleasure dome", una exuberante fantasía filmada en California, en un torrente de imágenes, por el que desfilan, diablos, invocaciones, escenas dionisíacas y referencias usuales directas a Crowley y su obra.
Al año siguiente el realizador visitaría la famosa Abadía de Thélema en Cefalú (Sicilia) donde se había desarrollado gran parte del drama mágico de la vida de Crowley, con la intención de realizar un documental sobre el tema, del que han quedado sólo una impresionante serie de fotografías de los restos del lugar, decorado con pinturas obscenas y símbolos mágicos del propio Crowley y sus adeptos.

Afincado en Francia, en 1958 publica uno de los libros más importantes e influyentes en toda la historia de la literatura cinematográfica: "Hollywood Babilonia", una gráfica, divertida e inteligente demonización del Hollywood clásico, a través de todos sus escándalos sexuales y más oscuros aspectos.
De vuelta en Estados Unidos completa, entre 1962 y 1964, la que se convertirá en su obra más famosa y de los films independientes má importantes de la historia: "Scorpio Rising", una saga sobre "Hell Angels" y su universo fetichista de cuero, motos, cadenas, simbología nazi y fraternidad sospechosamente viril.
En 1967 encontramos a Anger preparando su nueva incursión cinematográfica en el universo de Crowley y la magia práctica. En sus propias palabras "su primera película religiosa".
La banda sonora de Lucifer Rising debía ser compuesta por una oscura banda de rock llamada "The magik powerhouse of Oz", uno de cuyos miembros, amigo y amante de Anger era: Robert Beausoleil. Pero "Lucifer Rising" tardaría mas de veinte años en ver la luz.
El motivo, una violenta disputa entre el director de cine y su discípulo y compañero de cama.
Anger, en un ataque presa de la ira, rompió un bastón que había pertenecido al mismísimo Crowley. Beausoleil cortó infinidad de metraje de la película donde aparecía su imagen y se fue en el coche del productor, dejando enterrados 105 mts. de celuloide en algún lugar del desierto. Aquí se separaron durante un largo tiempo los caminos de ambos extraños personajes.
Beausoleil partió para encontrar su sangriento destino junto a Charlie Manson, a quien se dice, introdujo en la filosofía y la magia de Crowley; y Anger se dispuso a ofrecer al mundo una nueva muestra de su arte mágico: "The invocation of my demon brother". Si existe alguna película que pretenda ser, y de hecho sea, magia práctica en sí y por sí misma esa es: "The invocation..." utilizando partes de defenestrado metraje de Lucifer Rising, escenas documentales de Vietnam, imágenes de jóvenes amantes homosexuales y una obsesiva y terrorífica banda sonora compuesta por Mick Jagger a base de sintetizador; Anger nos muestra toda una misa negra, una invocación ritual, entre cuyos celebrantes se reconocen al ya por entonces encarcelado Beausoleil, al inevitable Antón La Vey y al propio Anger, aparte de a Jagger actuando sobre un escenario.

Fechado en 1969 éste experimento en magia negra cinematográfica son una sincopada y demoníaca sucesión de imágenes, cuyo tempo cinematográfico es constantemente alterado por la velocidad de la fotografía, por cortes y saltos bruscos, por la superposición de escenas documentales y ficticias pertenecientes a diversas fuentes y épocas.
Finalmente, entre los años 1970 y 1980, durante toda una década, Kenneth Anger se dedicó a preparar una nueva versión de su manifiesto crowleyano definitivo; ese Lucifer Rising que parecía perseguido por la fatalidad. Entre las anécdotas que rodean al que posiblemente sea el rodaje más largo de la historia del cine (el proyecto original data de 1967) se cuentan, la deserción del guitarrista de rock Jimmy Page, ex miembro de la mítica banda Led Zeppelín y fanático de Crowley y la magia negra que, tras abandonar el proyecto, recibió su correspondiente maldición por parte de Crowley y muy especialmente, la participación de la cantante y antigua amante de Mick Jagger, Marianne Faithfull. Descendiente de, nada menos, el Barón Leopold Von Sacher-Masoch, el escritor que dio su nombre a una de las perversiones o modalidades sexuales más famosas.

Aceptó de inmediato la propuesta de Anger para interpretar el papel de Lilith, en su epopeya satánica; aunque la opinión que Marianne tiene del mítico director no es especialmente positiva:
"Yo sabía que por el simple hecho de estar en la película me estaba enganchando en un acto de magia mucho más potente que el satanismo barato de Kenneth. A veces llegué a pensar que gran parte de la mala suerte que había tenido en mi vida era fruto de aquella película".
JFB y MPV