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MeXICO PSICOTRoNICO Y CABRoN 4:

MARIACHIS CHUPADORES DE SANGRE
Como en muchos mercados mundiales del cine de terror los vampiros son, seguramente, los monstruos más aprovechados e indiscriminadamente utilizados de todo el mexcinema. Empezando con la versión del Lugosi hispanoparlante que Carlos Vivarias hizo de "Drácula" (1931). Las mejores películas de vampiros mexicanas (las rodadas en blanco y negro) se encuentran entre lo más ambiental y pintoresco de todo el universo meximonster.
Éste inmortal subgénero llega a su pico más alto con "El vampiro" y su muy superior secuela "El ataúd del vampiro" (ambas de Fernando Mendez, 1957); las dos exhiben una elegante calidad rara vez igualada, incluso si nos referimos a las elogiadas sagas de la Hammer.

Protagonista principal de el "Vampiro" y estrella del "Hall of infamy" de las meximonsters tenemos a Germán Robles, que encarnó al conde Lavud, de aspecto aristocrático, entrado en canas y de afilados colmillos.

Junto al Santo compiten palmo a palmo en cuanto a popularidad a nivel mundial Robles, siguiendo el legado de sus antecesores, Lugosi y Christopher Lee, siguió perforando yugulares en títulos como "El castillo de los monstruos" en su rol de Nostradamus o en la producción argentina "El vampiro acecha" (1959). Tuvo una aparición tardía en el género con "Los vampiros de Coyoacán" (1973) donde le tocó, sorprendentemente, ser el héroe de turno, colgando la capa y dejando los colmillos en remojo.

Juan Francisco Burastero y MarceloPocaVida