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MeXICO PSICOTRoNICO Y CABRoN 3:

NO ES DE ÉSTE MUNDO, ¡¡ES MEXICANO!!, EL BARÓN DEL TERROR: ÚNICO EN SU ESPECIE.
"El barón del terror", (Chano Urueta, 1961), es una de las más perversas cintas del sicotrónico mexican monster en toda la historia del género. Más conocida por su título norteamericano: "The brainiac".
Nos cuenta la historia del siniestro barón Vitelius cuando es condenado a la hoguera por sus atrocidades, en México, en el 1600; un cometa surca el cielo en ese instante y mueve al barón a una singular promesa (tipo: pedí tres deseos cuando veas una estrella fugáz...), retornará en 300 años (la puntualidad es importante) a vengarse de los descendientes de los verdugos.
En 1961 un cometa se precipita a tierra observado por dos de los protagonistas que son (¡oh, coincidencia!) descendientes de los inquisidores coloniales. El fragmento incandescente (puro cartón piedra, obviamente) se torna en una suerte de oso hormiguero humanoide que procederá, durante toda la cinta, a sorber los sesos de un puñado de humanos, usando para ello una lengua larga de dos puntas, de evidente cartulina, que hace juego con su máscara de papel maché.
Éste "Oso hormiguero from outer space" se transmuta como un hombre de alta sociedad (el excelente Abel Salazar) para mezclarse con sus enemigos, "futuros tragos largos terrestres". Me gustaría encontrar razones de peso para justificar esto..., (ésta película); pero realmente no hay disculpa posible.

AZTECAS POLVORIENTOS Y ANDRAJOSOS COBRAN VIDA: LAS MOMIAS
Una especie notablemente popular del meximonster es la momia junto a sus reanimados primos, el vampiro y el zombie (el monstruo de Frankenstein lo tienen para el bife en comedias de cuarta que veremos más adelante...) son unos de los más comunes meximontruos. La fascinación cultural de México por la muerte y el más allá ayudan a explicar la prominencia cinematográfica de éstos manojos de vendas vivientes.
Además, obviamente, la pulcra y no menos macabra costumbre de las extintas sociedades nativas como los aztecas, toltecas y mayas que embalsamaban ciudadanos destacados (aunque vamos a decir la verdad, vendaban cualquier cosa que dejara de respirar).
Con toda seguridad la meximomia por excelencia y la que tuvo más experiencia frente a las cámaras ha sido Popoca, popularmente conocida como la momia azteca. En principio adquirió notoriedad a través de una trilogía de películas dirigida por Rafael Portillo: "La momia azteca", "La maldición de la momia azteca" y el "Robot humano" (todas de 1957); las tres recicladas para las pantallas norteamericanas de los "drive-in".
Accidentalmente el "Robot humano" (en realidad un montón de latas de aceite de 20 litros que semejan cabeza, torso y extremidades) que se enfrenta a Popoca en el capítulo final fue posteriormente reciclado en "Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos" y la ultra inepta "La nave de los monstruos" (ambas de 1960).
Mientras tanto... la apolillada momia azteca resucitaba, a duras penas, frente a las cámaras para enfrentar a dos fornidas y voluptuosas chamacas en "Las luchadoras contra la momia" (René Carlona, 1965). Otras zaparrastrosas zombimomias volvieron de ultratumba en "Misterios de la magia negra" (1957) y "Santo en la venganza de la momia" (R. Cardona, 1970).
En vista del considerado éxito de éstos manojos de polvo animado, el gremio de las meximomias unieron sus fuerzas y diferentes especies de momias indígenas hicieron su debut cinematográfico en "Las momias de Guanajuato" (Federico Curiel, 1970). La atracción más popular de ésta ciudad (o por lo menos la que enciende el ávido morbo de los turistas) se encuentra en el museo de momias auténticas que brindan un grotesco espectáculo desde sus vitrinas, atrofiadas, en su rigor mortis, en grotescos y rígidos simulacros de personas vivas. Efecto logrado, vaya a saber con que oculta fórmula cuyo secreto se llevaron a la tumba.
"Las momias de Guanajuato" contó en su elenco con megaestrellas de la ulva libre como "Blue Demon" y "Mil máscaras" ( sin contar la infaltable contribución del capo máximo de los enmascarados: el Santo).
La película dio lugar a secuelas como "El robo de las momias de Guanajuato" y "El castillo de las momias de Guanajuato". Éste filme resucitó la leyenda de espantos de ésta ciudad colonial, abarrotando las salas de chamacos histéricos y los bolsillos de los productores con una chingante cantidad de pesos.
Debido a su éxito no tardaron en aparecer imitadores y competidores: "Capulina contra las momias", "Las momias de San Angel", "El castillo de los monstruos" (´57), "Santo y Blue Demon contra los monstruos" (69), "La mansión de las siete momias" y metros y metros de apolilladas vendas y celuloide sobre éste personaje.